Costa Rica entre volcanes y playas: el viaje que convierte en adicto al ecoturismo
Arenal con sus aguas termales, Monteverde entre las nubes y Manuel Antonio con sus monos. Diez días recorriendo Costa Rica sin agencia: lo que funciona, lo que cuesta y lo que nadie te advierte.
Costa Rica es el destino de naturaleza más accesible del continente
Costa Rica no tiene las ruinas de México, ni los glaciares de la Patagonia, ni las playas del Caribe colombiano. Lo que tiene es un sistema de parques nacionales que protege el 25% del territorio del país —en un país del tamaño de Galicia— con infraestructura turística suficientemente buena para que cualquier persona, sin experiencia de senderismo extremo, pueda acceder a experiencias de naturaleza genuinamente extraordinarias.
Acabo de regresar de diez días moviéndome entre San José, la zona del volcán Arenal, Monteverde y Manuel Antonio. Aquí está la versión sin maquillaje de lo que me encontré.
San José: el aeropuerto y lo que hay que saber del centro
San José tiene fama de ciudad de paso y en parte la merece: la mayoría de los turistas aterrizan, duermen una noche y salen hacia los parques. Pero el Centro Histórico de San José tiene el Mercado Central —un mercado cubierto de 1880 con casetas de comida tradicional, artesanías y especias— y el Museo de Jade, con la colección más importante de jade precolombino del mundo. Merecen una mañana.
El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (SJO) recibe vuelos directos desde Bogotá, Ciudad de México, Lima, Buenos Aires y varias ciudades más. Es el hub principal de Costa Rica y la puerta de entrada al país para la mayoría de los viajeros latinoamericanos.
La Fortuna y el volcán Arenal: el plato fuerte
El volcán Arenal estuvo en erupción continua durante 43 años, entre 1968 y 2010. Ahora está en período de quietud relativa pero sigue siendo uno de los conos volcánicos más perfectos y fotogénicos del mundo: un cono simétrico que se levanta de la llanura atlántica a 1,670 metros sobre el nivel del mar.
La ciudad de La Fortuna está al pie del volcán y es la base para todo. Tiene hoteles en todos los rangos de precio, restaurantes que atienden a los turistas y una cantidad de operadores de tours que compiten entre sí de manera feroz, lo que mantiene los precios razonablemente competitivos.
Las aguas termales de Arenal son la experiencia que más justifica el viaje. El calor geotérmico del volcán calienta ríos y acuíferos de la zona, y hay docenas de complejos de piscinas termales de distinta escala y precio. Los más lujosos —Tabacón, Arenal Volcano Inn— tienen piscinas con vistas directas al volcán, barras de bar en el agua y servicio de restaurante. El precio ronda los 60 a 100 dólares por persona solo por acceso. Los complejos más sencillos como Baldi o Eco Termales tienen aguas igual de buenas a 20 o 30 dólares.
De noche, en temporada seca, el volcán lanza destellos de lava que se ven desde los complejos termales. No es una erupción —es actividad menor— pero el espectáculo visual contra el cielo despejado es de esos que no salen en las fotos exactamente como se ven en persona.
El senderismo por el Parque Nacional Volcán Arenal tiene senderos bien marcados a través de lava solidificada, bosque en regeneración y miradores del cono. La caminata hasta la zona de lava antigua dura unas tres horas de ida y vuelta. La entrada al parque cuesta 15 dólares.
Monteverde: caminar entre las nubes
Monteverde es lo que pasa cuando una comunidad cuáquera de pacifistas norteamericanos se muda a una montaña costarricense en los años 50 y decide que la mejor manera de vivir ahí es conservar el bosque nublado que la rodea. El resultado es la Reserva Biológica del Bosque Nuboso de Monteverde: uno de los ecosistemas más biodiversos por metro cuadrado del planeta.
El camino desde La Fortuna hasta Monteverde dura unas tres horas y pasa por un tramo de carretera sin pavimentar que puede ser difícil en temporada de lluvias. La ruta alternativa —más larga pero mejor pavimentada— da vuelta por el sur. Con un carro alquilado con tracción suficiente y tiempo sin apuros, el camino directo tiene vistas del lago Arenal que compensan cualquier bache.
Monteverde mismo es una colección de pequeños pueblos —Santa Elena, Monteverde, Cerro Plano— conectados por caminos que se pueden recorrer a pie. Los cafés artesanales locales tostadores propios, las chocolaterías con cacao orgánico de la región, las tiendas de artesanías costarricenses. El ritmo es completamente diferente al de La Fortuna.
El canopy sobre el bosque nuboso —tirolesas entre árboles a 30 metros de altura con vistas de la reserva y del Golfo de Nicoya en días despejados— es la actividad más popular y también la más adrenalínica del viaje. Varias operadoras compiten en Santa Elena con precios entre 50 y 80 dólares.
El quetzal resplandeciente habita en el bosque nuboso de Monteverde. Verlo requiere madrugar, silencio y suerte, pero los guías locales saben exactamente dónde buscar en temporada de anidación (entre enero y mayo). Si el quetzal es uno de los objetivos del viaje, la inversión en un guía ornitológico vale absolutamente la pena.
Manuel Antonio: la playa con monos capuchinos
Manuel Antonio es el parque nacional más pequeño de Costa Rica y uno de los más visitados del mundo por metro cuadrado. La razón: tiene selva tropical que llega directamente a playas de arena blanca con aguas tranquilas del Pacífico, y monos capuchinos, ardillas y perezosos que caminan entre los turistas con una confianza que claramente se ganaron con el tiempo.
El parque tiene un límite diario de visitantes —alrededor de 1,500— y las entradas para fines de semana y temporada alta se agotan con anticipación. Compra la entrada online antes de llegar.
La playa dentro del parque —Playa Espadilla Sur— es la mejor de la zona: agua tranquila, sombra de árboles tropicales, sin vendedores ambulantes ni sombrillas de renta. La playa del pueblo de Quepos, a unos 7 kilómetros del parque, es la alternativa gratuita y también está bien.
Los monos capuchinos son el atractivo involuntario: bajan de los árboles, caminan por la orilla del agua, abren mochilas que los turistas dejan desatendidas y básicamente hacen lo que se les antoja. El contacto con fauna silvestre siempre implica respetar las reglas: no dar comida, no perseguirlos, mantener distancia si muestran señales de incomodidad.
El pueblo de Quepos, donde se queda la mayoría de los visitantes del parque, tiene restaurantes y hoteles en todos los rangos de precio. Para llegar desde San José el bus de la empresa Tracopa cuesta unos 8 dólares y tarda tres horas. En carro, la misma ruta.
Cuándo ir a Costa Rica
Costa Rica tiene dos estaciones claramente definidas: seca (diciembre a abril) y lluviosa (mayo a noviembre). Pero "lluviosa" no significa lluvia todo el día: generalmente llueve por las tardes y las mañanas suelen estar despejadas, lo que permite hacer todas las actividades con normalidad.
La temporada seca tiene las mejores condiciones para senderismo, playas y observación de fauna, y también los precios más altos. La lluviosa tiene precios entre 20 y 35% menores y la ventaja de que los ríos, las cataratas y el verde del bosque están en su momento más espectacular.
Para ver tortugas poniendo huevos —en la costa del Caribe, en Tortuguero— la mejor temporada es entre julio y octubre, en plena temporada de lluvias. No existe forma de verlas en temporada seca.
La logística del país
Costa Rica es caro para los estándares latinoamericanos pero tiene una infraestructura turística sólida que justifica parte del precio. Los buses interurbanos son económicos y cubren las rutas principales. Los shuttles compartidos entre destinos turísticos —La Fortuna, Monteverde, Manuel Antonio, Tamarindo— cuestan entre 20 y 50 dólares y van directo sin escalas.
El carro alquilado en Costa Rica es la opción de mayor libertad pero implica considerar la condición de las carreteras: algunas rutas hacia parques nacionales requieren tracción en las cuatro ruedas, especialmente en temporada de lluvias.
Para quienes quieren organizar todo desde el origen sin estrés de logística, los paquetes de viaje a Costa Rica que incluyen transporte entre zonas, noches de hotel y algunas actividades son la forma más eficiente de aprovechar el tiempo disponible.
Lo que me llevé
El sonido de los monos aulladores en el bosque de Manuel Antonio a las 5 de la mañana, que es igual de impresionante y aterrador de lo que cualquier descripción puede capturar. El café tostado en Monteverde, que es el mejor café que he tomado en Centroamérica. Y la certeza de que Costa Rica funciona porque decidió hace décadas apostar por la naturaleza como su activo principal y tuvo la disciplina de mantenerlo.
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