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Ciudad de Panamá: por qué tu escala de 12 horas debería ser un destino de cinco días

Panamá no es solo el canal. Casco Viejo, Miraflores, el Archipiélago de las Perlas y una gastronomía que mezcla tres continentes. La guía honesta de un destino que Latinoamérica subestima.

Por Equipo Viajix2026-05-26

Panamá siempre ha sido el país que todo el mundo usa pero pocos visitan de verdad

El Aeropuerto Internacional de Tocumen (PTY) es uno de los hubs más importantes de América Latina. Decenas de millones de pasajeros lo cruzan cada año en conexión hacia Colombia, Venezuela, Perú, México, Estados Unidos, Europa. La mayoría de esas personas nunca sale del aeropuerto salvo para cambiar de puerta de embarque.

Es uno de los errores de viaje más frecuentes del continente.

Acabo de pasar cinco días en Ciudad de Panamá después de años de usarla como escala. Lo que encontré no se parece en nada a la imagen del canal y los rascacielos que tenía desde el aire.

El Casco Viejo: el barrio más sorprendente de la ciudad

El Casco Viejo es el centro histórico fundado en 1673 después de que Henry Morgan destruyera la primera ciudad. Durante décadas fue un barrio en deterioro, con edificios coloniales derrumbándose y una reputación de inseguridad que mantenía alejados a los turistas. En los últimos quince años ha pasado por una de las renovaciones urbanas más interesantes de Centroamérica.

El resultado es contradictorio de maneras que lo hacen más interesante: hoteles boutique de lujo en casas coloniales restauradas al lado de edificios todavía en colapso, restaurantes de alta cocina en la misma cuadra que tiendas de abarrotes de barrio, extranjeros en lino blanco compartiendo acera con panameños que han vivido en el barrio toda la vida.

La torre con reloj del Casco Viejo de Ciudad de Panamá, símbolo del barrio histórico colonial

Las plazas del Casco Viejo —la Plaza de la Independencia, la Plaza Bolívar, la Plaza Francia frente al mar— tienen arquitectura colonial e iglesias del siglo XVII bien conservadas. La Iglesia de San José conserva el Altar de Oro, un retablo de madera maciza chapado en oro que los vecinos pintaron de negro cuando llegó Morgan para que los piratas no lo reconocieran. El engaño funcionó. El altar sobrevivió y está ahí, brillando en el interior oscuro de la iglesia, con una historia pegada que vale la visita.

Para comer en el Casco Viejo: La Rana Dorada, la cervecería artesanal local que tiene sus propios barriles desde los años 90 y es la mejor opción para entender la cultura cervecera panameña. Donde José, restaurante de cocina de autor que usa ingredientes locales en preparaciones que mezclan influencias afrocaribeñas y latinoamericanas. Y cualquier panadería árabe de las calles periféricas donde la comunidad libanesa —presente en Panamá desde el siglo XIX— vende manakish y kibbeh a precios de barrio.

El Canal de Panamá: lo que realmente vale ver

El Canal de Panamá es el proyecto de ingeniería más importante del siglo XX en el continente americano. No es exagerado decirlo: 80 kilómetros de corte artificial a través del istmo que separó el Atlántico del Pacífico, 40,000 trabajadores muertos durante la construcción francesa fallida y otros 5,000 durante la fase americana exitosa, 10 años de obra que cambiaron la ruta del comercio global.

El Centro de Visitantes de Miraflores, junto a las esclusas más accesibles desde la ciudad, tiene mirador con vistas directas al paso de los barcos. Ver un portacontenedores de 300 metros entrar a las esclusas, ajustarse con milímetros de margen a cada lado, y ser elevado o descendido metros en cuestión de minutos para pasar de un océano al otro, es uno de esos espectáculos de ingeniería que entiende el cuerpo antes que la mente.

Un carguero gigante atravesando las esclusas de Miraflores en el Canal de Panamá

El centro tiene un museo con la historia completa del canal, desde los intentos fallidos del siglo XIX hasta la ampliación completada en 2016 que permite el paso de los "neopanamax", los barcos más grandes del mundo. La exposición es de las mejores de cualquier museo de ciencia e ingeniería de Latinoamérica.

Hay varios miraderos a lo largo del canal: las esclusas de Gatún en el lado Atlántico, el Corte Culebra en el centro y las esclusas de Miraflores en el Pacífico. Para ver el amanecer desde el Corte Culebra con el canal abajo y la jungla de los dos lados, se necesita carro alquilado o un tour específico que sale temprano desde la ciudad.

El Archipiélago de las Perlas: el Caribe panameño

Las Islas del Archipiélago de las Perlas están en el Golfo de Panamá, a unos 70 kilómetros al sur de Ciudad de Panamá. Durante la Colonia, estas islas fueron el centro de la industria de la perla del Pacífico —las perlas de la corona española vinieron de aquí— y hoy son la escapada de playa más accesible desde la capital.

El vuelo desde el Aeropuerto Marcos Gelabert en Albrook hasta Contadora, la isla principal del archipiélago con infraestructura turística, dura 20 minutos. El precio ronda los 100 a 150 dólares ida y vuelta en avioneta.

Las playas de Contadora tienen aguas tranquilas, poca gente entre semana, arrecifes coralinos y una calma que la capital nunca puede ofrecer. La isla tiene un par de hoteles pequeños y varios lodges. No hay grandes resorts, lo que es parte del atractivo.

Las islas sin desarrollo —Saboga, Mogo Mogo, San José con su resort privado de lujo— tienen playas que solo ven turistas ocasionales. Ir en lancha desde Contadora es perfectamente posible.

La gastronomía: tres continentes en un plato

La comida panameña es el resultado de que el país fuera durante siglos el punto de cruce entre Europa, América y Asia, con comunidades chinas, jamaicanas, colombianas, afrocaribeñas, árabes y europeas que trajeron sus cocinas y las mezclaron.

El sancocho panameño, hecho con gallina de patio, ñame, otoe y culantro (el cilantro ancho de Panamá), es el plato nacional y uno de los mejores caldos que existen en el continente. Se come principalmente el domingo y en los restaurantes de cocina criolla de los barrios no turísticos.

El arroz con pollo panameño, los patacones —tostones de plátano verde— con ceviche de corvina del Pacífico, el raspado de los carritos en la Cinta Costera. Y la influencia china: la colonia chino-panameña es de las más antiguas de América y los restaurantes "chifas" —mezcla de chino y comida local— que hay en cada barrio panameño son una experiencia gastronómica única en el continente.

El Mercado de Mariscos de Ciudad de Panamá, junto a la Cinta Costera, vende el pescado y los mariscos directamente de los botes en la planta baja y los restaurantes del segundo piso los preparan al momento. El ceviche de corvina a las 10am, recién hecho, con el mar al fondo, es el mejor desayuno de Panamá.

La Cinta Costera y el skyline

La Cinta Costera es el malecón que corre por el frente marítimo de la ciudad, con vistas a un skyline de rascacielos que sorprende a quien llega sin expectativas. Panamá tiene uno de los skylines más densos de América Latina —más de 70 edificios de más de 100 metros en una ciudad de un millón de habitantes— y la vista desde la Cinta Costera al atardecer, con el sol cayendo sobre el Pacífico y los rascacielos encendiéndose, es genuinamente impresionante.

El Parque Natural Metropolitano, en el interior de la ciudad, es un parque de 265 hectáreas de selva tropical original. En plena capital, a 15 minutos del Casco Viejo, hay monos aulladores, tucanes, armadillos y 200 especies de aves. Es el único parque natural tropical dentro de los límites de una capital latinoamericana.

Cómo llegar y los vuelos a Panamá

Tocumen es uno de los aeropuertos mejor conectados del continente. Copa Airlines, la aerolínea panameña, opera vuelos directos desde casi todas las capitales latinoamericanas con frecuencia diaria. Los precios varían enormemente según la anticipación, pero los vuelos Bogotá-Panamá, Lima-Panamá o San José-Panamá suelen ser de los más accesibles de la región.

Para quienes hacen escala técnica en Tocumen, Copa Airlines tiene paquetes de "stopover" que incluyen noche de hotel y visita al canal por precio especial. Si la escala es de más de 12 horas, vale la pena salir y ver al menos el Casco Viejo.

Para quienes quieren combinar Panamá con Colombia o Costa Rica en un mismo viaje, los paquetes de viaje por Centroamérica y el norte de Sudamérica hacen sentido económica y logísticamente.

Los hoteles en Panamá

El Casco Viejo tiene los hoteles boutique más interesantes de la ciudad, en casas coloniales restauradas con vistas a las plazas. El precio está acorde a esa categoría: entre 150 y 300 dólares la noche. Miraflores y el corregimiento de Bella Vista tienen hoteles de cadena a precios más contenidos con buenas conexiones al Casco Viejo y la Cinta Costera.

Lo que me llevé

El Altar de Oro de la Iglesia de San José, que lleva 350 años en el mismo lugar y tiene una historia de piratería y astucia pegada que lo hace más hermoso que cualquier altar que yo haya visto en ningún museo. El ceviche del Mercado de Mariscos un viernes a mediodía. Y la constatación de que Panamá era el destino que el continente tenía delante de los ojos todo el tiempo y al que seguía llamando "escala".

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